¡Hola Irene!. Te prometí la anécdota de Jesús Manrique, que concelebraba Misa Mayor con el Parroco en la
Fiesta de la
Virgen. El Alcalde los debió de invitar y al regresar a
casa tenia que pasar él solo por la
plaza, donde se celebraba el
baile. Me llamó y fuimos charlando hasta el final de la misma, donde me confesó que le daba un poco verguenza pasar por allí en esas circustancias. Mi opción era volverme ó continuar con él. Opté por la segunda, ya que el diálogo común era muy ameno, al cual se
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