Adiós, chopos, adiós para siempre. Habéis corrido la misma suerte que vuestros antepasados, los chopos de la generación de los años cuarenta/cincuenta, vuestros abuelos, nacidos como vosotros en la misma chopera, la de El Soto, donde os desarrollasteis y crecisteis hasta casi tocar el
Cielo. Unos y otros habéis sido talados y deshojados sin piedad por la ignorancia y avaricia de los hombres, quienes, por medio de un mecanismo dotado de férreos y afilados dientes al que nosotros los humanos llamamos
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