Embriagado del sabor en la sal, pasee mi boca abierta por tus mejillas
No me diste la mirada, solo lágrimas negras, sudor en mis palmas tras tu nuca abierta como manantial platino y negro…
Acudo desesperado a tu vientre en el
camino de ansiedad de ser a través de ti, sigo aun mareado y ensangrentado de mi, ¡Harto de lívidos, orgasmos lejanos!
El licor de tu sal me arroja a mi verdad, la carencia racional del ser.
Sé que no tienes la respuesta amor, sé que no es amor lo que tienes para
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