todo ello inmerso hoy en una impenetrable maraña de espinos, zarzas y helechos que terminarán enmascarando las huellas frailunas en un paraje tan poco frecuentado. Pero hubo un tiempo, registrado por el rey Alfonso XI en su famoso «Libro de la Montería», en el que el monarca tuvo ocasión de participar con relativa frecuencia en organizadas monterías que le dieron pie para dejar constancia escrita en su libro, de párrafos como éste: «Es buen monte de oso et de puerco en verano et algunas veces en ... (ver texto completo)