Publicado el 25 de octubre de 2013 por Emilio G. de la Calzada
Se podría afirmar que desde la generación de mis abuelos para atrás, la vida de los padres era bastante cómoda si nos atenemos a la gobernanza de la casa. Eran dueños de sus pequeñas o grandes haciendas, los animales de la casa les reconocían como dueños, alguno había que hasta movía el rabo de júbilo al verles, y sus hijos les profesaban respeto y sumisión casi sin límites. Ocupaban con naturalidad el puesto que antes fue de sus padres, ... (ver texto completo)
Se podría afirmar que desde la generación de mis abuelos para atrás, la vida de los padres era bastante cómoda si nos atenemos a la gobernanza de la casa. Eran dueños de sus pequeñas o grandes haciendas, los animales de la casa les reconocían como dueños, alguno había que hasta movía el rabo de júbilo al verles, y sus hijos les profesaban respeto y sumisión casi sin límites. Ocupaban con naturalidad el puesto que antes fue de sus padres, ... (ver texto completo)