Los dias que pasé en Caboalles fueron dias dedicados al recuerdo. Recorrí los viejos
caminos y los nuevos, bebí
agua en los
pilones y sentí el calor de una cocina de carbón. Gracias a Trini y Pepe, supe de la vida de hombres y nombres, de
amigos y conocidos, los que están y los que ya nos dejaron.
Sentí nostalgia al ver tantas
casas cerradas, cierto que también se han construido casas nuevas - algunas magníficas - pero claro, estas ya no forman parte del
paisaje que yo tenía en la memoria. Ha pasado
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