Y se fue.
Con el sol de julio nos abandonó.
Tanto sol de julio en la cabeza, bajo el pañuelo, bajo el sombrero.
La siega, las lentejas, las gavillas, las morenas.
Y al llegar el medio día, en el coche de San Fernando,
vuelta a casa bajo un sol que aturde, y encender la hornilla, cuatro palos y un poco de paja y preparar la comida.
¡Que dura era aquella vida!
En la solana del caño queda su silla vacía.
Si una noche de tertulia vierais pasear dos sombras por la plaza semi oscura y quieta, ... (ver texto completo)
Con el sol de julio nos abandonó.
Tanto sol de julio en la cabeza, bajo el pañuelo, bajo el sombrero.
La siega, las lentejas, las gavillas, las morenas.
Y al llegar el medio día, en el coche de San Fernando,
vuelta a casa bajo un sol que aturde, y encender la hornilla, cuatro palos y un poco de paja y preparar la comida.
¡Que dura era aquella vida!
En la solana del caño queda su silla vacía.
Si una noche de tertulia vierais pasear dos sombras por la plaza semi oscura y quieta, ... (ver texto completo)