Y un verano era enorme, eran días de ir a pescar ranas en las charcas medio secas, días de sol y juegos, días de trilla, de ir sentados en los trillos cuando a la tarde la trilla ya estaba avanzada, la paja era corta y sentado en la parte posterior del trillo, ir dando vueltas en círculo, arrastrado por el suelo de la era los pies descalzos y sentir el roce de los granos de trigo en los pies desnudos, ¡qué maravilla! Y una vuelta y otra y si no te veían podía durar eternamente pues aquello debía ... (ver texto completo)