Filomena, mi adorable abuela, madre de Antonio González Flórez y de su hermana Socorro González Flórez, mi madre.
Se pasaba horas y horas rezando con profunda devoción y recogimiento por sus dos hijos perdidos, sentada, con sus manos apoyadas en el regazo y aquella mirada perdida en el infinito.
Octavio
Se pasaba horas y horas rezando con profunda devoción y recogimiento por sus dos hijos perdidos, sentada, con sus manos apoyadas en el regazo y aquella mirada perdida en el infinito.
Octavio