Ojo por ojo, diente por diente
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos
No hay loco que coma lumbre
No hay peor sordo que el que no quiere oír
No todo el monte es orégano
No por mucho madrugar amanece más temprano
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero
Nadie es profeta en su tierra
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido
Muerto el perro, se acabó la rabia
Mujer al volante, peligro constante
Mucho ruido pocas nueces
Más vale solo que mal acompañado