¿Qué pasó, Pedrosa? Me tienes sin vivir en mí pensando cómo te habrá ido. Te deseo lo mejor. Saludos.
Querida novia del vaqueru:
¡No te vayas todavía, no te vayas por favor!
Seguramente necesitaré de ti y tal vez... de tu hombro; estoy también, creo que, terminando otro sueño, un sueño largo, un sueño
joven, un sueño real, un sueño de ilusiones, en fin, un sueño que se puede convertir en eterno a partir del día treinta. ¡Quiero que esperes hasta ese día! ¡Quiero que el día veinticuatro no sea el último que escribes de ese increíble sueño tuyo, ni tampoco del mío!
El día veintiocho me voy a despedirla
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