“No codiciarás la
casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo“. Bueno, bueno con la importancia que se le da al prójimo. Si tu no tienes para
comer, que te zurzan, pero que no se te ocurra robar una pera a tu prójimo. Perfecto. No se me ocurre mejor
mensaje para que los desheredados no se alboroten. Otra vez el
molino y la sardina, que siempre son de los intérpretes y de los que mandan.
El cuarto mandamiento
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