No tengo miedo del ayer porque ya pasó.
Ni del mañana, porque aún no ha llegado.
Y el ahora, es tan corto… que ya pasó.
Pero tengo miedo de perder el tiempo. Y quiero tiempo para pensar.
Para pensar en ti, para pensar en mí.
Para pensar por mí, por mí solo. Para pensar solo y en mí solo. Y en los otros, y en vosotros.
Y pensando me encontré, algunas veces, cual punto imaginario en el inmenso vacío que está lleno. Flotando en el aire de algún sitio desconocido. Sitio donde se encuentran siempre,
... (ver texto completo)