La tarde, dorada y fresca, veía alargarse las sombras.
Pronto la luz se escaparía con prisa.
En la torre de la iglesia, en el campanario, el reloj va tocando...
Cuartos? Horas? No lo sé. Solo era un ruido en el mágico momento de la tarde plácida.
Esta tarde recordaba a otras tardes, de sol, trilla y solano.
¡Que hermosas fueron, y que lejanas quedan!
Van dando pinceladas en el cuadro del recuerdo, hermoso y querido, aunque, pienso que a veces me cambian los colores....
No lo sé, ¡porque llegan tan bonitas las cosas al recuerdo...!
Porque son tan bonitas las cosas, las vistas, porque es tan hermosa la vida, las sensaciones plácidas de esta tarde dorada... claro, es que he tenido tanta suerte.
Un poco más allá, por el camino asfaltado, cojeando un poco, se ve un paseante. Va tranquilo.
¿Irá también bebiéndose la belleza del momento?
Yo lo miro; a ratos leo, a veces pienso, pero las cosas son como son.
Cuando intento comprender la vida, las gentes, las formas, me pierdo, no encuentro el qué, el porqué de muchas cosas; algunas, a veces las intuyo, pocas, pero las más se me escapan.
Ay... la tarde se va marchando; después vendrá la noche, el relajo, el sueño, los sueños.
Quizá, alguna de estas noches, tenga una visita de aquellos amigos que ya se fueron.
Y pienso, ¿allá, al otro lado, donde ya están ellos, habrá tardes tan bonitas como ésta?
Pronto la luz se escaparía con prisa.
En la torre de la iglesia, en el campanario, el reloj va tocando...
Cuartos? Horas? No lo sé. Solo era un ruido en el mágico momento de la tarde plácida.
Esta tarde recordaba a otras tardes, de sol, trilla y solano.
¡Que hermosas fueron, y que lejanas quedan!
Van dando pinceladas en el cuadro del recuerdo, hermoso y querido, aunque, pienso que a veces me cambian los colores....
No lo sé, ¡porque llegan tan bonitas las cosas al recuerdo...!
Porque son tan bonitas las cosas, las vistas, porque es tan hermosa la vida, las sensaciones plácidas de esta tarde dorada... claro, es que he tenido tanta suerte.
Un poco más allá, por el camino asfaltado, cojeando un poco, se ve un paseante. Va tranquilo.
¿Irá también bebiéndose la belleza del momento?
Yo lo miro; a ratos leo, a veces pienso, pero las cosas son como son.
Cuando intento comprender la vida, las gentes, las formas, me pierdo, no encuentro el qué, el porqué de muchas cosas; algunas, a veces las intuyo, pocas, pero las más se me escapan.
Ay... la tarde se va marchando; después vendrá la noche, el relajo, el sueño, los sueños.
Quizá, alguna de estas noches, tenga una visita de aquellos amigos que ya se fueron.
Y pienso, ¿allá, al otro lado, donde ya están ellos, habrá tardes tan bonitas como ésta?