Recuerdo perfectamente la iglesia de Santibánez, con un soportal amplio y esa enorme puerta con arco de medio punto, propia de edificios del poder. Allí me llevaron a la misa de Santo Tirso con unos barrizales interminables, recuerdo que el lugar me parecía inmenso con el coro donde sólo subían los más jóvenes y los demás fieles colocados como ya habéis comentado. Recordaréis que al llegar a la puerta de la iglesia las mujeres no se paraban, esperaban dentro, mientras que los hombres hacían fuera ... (ver texto completo)