1950
Al final del curso escolar en Roa de Duero, llegaba el momento de irse de veraneo a Vegarienza, en León, y la excitación se apoderaba de nosotros desde unos cuantos días antes. La perspectiva de vivir tres meses sin ir a la escuela, comer razonablemente bien y vivir medio salvajes, nos ponía a cien. También influían los preparativos del equipaje, sabíamos que nos comprarían algo de ropa o calzado a cada uno de nosotros y el viaje en si mismo, una novedad en casi un año de no movernos del ... (ver texto completo)
Al final del curso escolar en Roa de Duero, llegaba el momento de irse de veraneo a Vegarienza, en León, y la excitación se apoderaba de nosotros desde unos cuantos días antes. La perspectiva de vivir tres meses sin ir a la escuela, comer razonablemente bien y vivir medio salvajes, nos ponía a cien. También influían los preparativos del equipaje, sabíamos que nos comprarían algo de ropa o calzado a cada uno de nosotros y el viaje en si mismo, una novedad en casi un año de no movernos del ... (ver texto completo)