Eran aquellos tiempos en los que había unos pocos fotógrafos callejeros que te requerían con suma cordialidad para el retrato en el momento. Uno estaba siempre apostado en la
plaza de Botines y otro en la aledaña plaza de "Las Palomas".
Mi padre trabajaba en El
Casino, a un paso de donde está hecha la
foto. Ese día nos compró unas pistolas de juguete con las que estamos apuntando. Al fondo se puede ver la entrada de La Diputación.