ROSALES: La escena de Ares de Omaña invitado en el Castillo...

La escena de Ares de Omaña invitado en el Castillo de Ordás por su tío, es un paradigma de la nobleza de estas gentes y estas tierras.

No las tenía todas consigo Ares porque se presentó con escolta de 200 aguerridos ribereños curtidos en la azada y la guadaña. Por consejo de su madre viuda accedió a la invitación que podía suponer paz duradera para sus gentes, temerosas de las ambiciones de los Ordás. El tío conociendo la juventud y la nobleza pero inexperiencia de Ares le reprochó:

- ¿Vienes a verme con escolta? ¿Tan felón me crees, como para hacerte daño siendo mi huésped?

La treta surtió efecto. Ares se disculpó, justificó su escolta en el peligro de los caminos, y mandó a su gente esperarle fuera del castillo.

La comida resultó copiosa y bien regada. El sopor posterior de Ares fue aprovechado por su malvado tío para asesinarle. Debió parecerle poca crueldad por lo que se ensañó friendo la cabeza del infortunado sobrino y después de exhibirla como trofeo desde las almenas se la lanzó a la escolta que esperaba en la ladera circundante al castillo de Ordás.

Este episodio por mucho que fuera relativamente frecuente en épocas pasadas, no deja aún hoy día de repugnar e indignar a los hombres de bien. Ares alcanzó categoría de Mito en su tierra y su asesino alcanzó el triste título de Sanguinario, odiado para siempre por los que se consideran herederos del noble Ares de Omaña.