ROSALES: Leonesa, leonesa,...

Leonesa, leonesa,
¿no eras tú la que decías
que en llegando los de Astorga
con ellos te casarías?

Los de Astorga ya han llegado,
con ellos no te has casado,
y ahora, ¿qué dirá la gente?
solterita te has quedado.

El amor del forastero
es como las golondrinas,
que cuando acaba el verano
a su tierra se encaminan.

Si supiera que cantando
daba gusto a mi morena
toda la noche cantara
y a la mañana durmiera.

La piedra que mucho roda
no vale para el cimiento,
y el galán que mucho ronda
no vale p'al casamiento.

Allá va la despedida,
y en la despedida un ramo
con letras de oro que dicen:
¡Vivan los que están bailando!