Llegaba la noche de reyes y no se si era pronto o tarde cuando nos metiamos en la cama, de los nervios no podiamos dormir, los zapatos bien colocados en el pasillo de las habitaciones, con su correspondiente carta para que los magos pudieran leerla, un frio de miedo en la calle toda nevada, pero en casa en aquellos colchones de lana no se notaba, somos cinco entre hermanas y hermanos de distintas edades, mi recuerdo es que ninguno podiamos dormir esa noche, nos levantabamos de vez en cuando para ... (ver texto completo)