Una tarde un famoso y acaudalado
abogado iba en su limosina cuando vio a dos hombres a la orilla de la
carretera comiendo pasto. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar. Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiendo pasto, muchacho?
- No tenemos dinero para
comida. - dijo el pobre hombre - Tenemos que
comer pasto.
- Bueno, entonces vengan a mi
casa y yo los alimentaré - dijo el abogado.
- Gracias, don, pero tengo esposa y dos piojosos conmigo. Están allí, debajo de
... (ver texto completo)