No existe la casualidad y lo que nos parece un mero accidente, surge de las más profunda fuente del destino.
Uno de estos dias un ladrillo en la pared, evitará mi deseo de que tu estes aquí y yo eternamaente insensible empezaré mi carrera infernal por el dinero.
La gente cree que el destino es como un río que fluye en una sola dirección. Pero yo le he visto la cara al tiempo y es como un océano en la tormenta.
Ya nada volverá a ser igual entre nosotros, ¿verdad?
No tenemos derecho a conocer el futuro... Pero nada nos impide adelantarnos a él...