Algo más de un mes en el
pueblo, ha dado tiempo a cargar las "
pilas". Tiempo de estancia tranquilo, relajado y "fresco", que es algo a valorar muy seriamente. En
La Urz a la
sombra y por las
noches, nunca hace calor.
Comenzamos la estancia con la
comida de convivencia, fenomenal, en todos los aspectos, con el agradecimiento a todos los organizadores de la comida y el local, y la terminamos el 31 de agosto, tiempo para todo, pero sobre todo para estar tranquilos y relajados.
No voy a hacer una crónica
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