Mamerto, allá por lo cincuenta y sesenta, era el tarzán del río. Lo conocía piedra a piedra, así como los “verones” de cada recodo. Los guardas le perseguían y le vigilaban cada vez que salía de casa, pero él sabía zafarse y salirse con la suya. Le tengo oído que en la tenada de casa tenían, él y otros, agujeros preparados en la hierba para cuando los guardas les pisaban los talones.
Las truchas empezaron a escasear cuando se empezó a usar cal viva de manera sistemática, y cuando la lejía corrió ... (ver texto completo)
Las truchas empezaron a escasear cuando se empezó a usar cal viva de manera sistemática, y cuando la lejía corrió ... (ver texto completo)