... Sonó en
la era de la
ermita el pandero del chano. Arrancaron las notasdel acordeón una melodiaque incitaba a la querencia del
baile. Unos y otros fueron dándose la paz y entregándose loa panecillos, comiendo el dulce bocado en los corros festivos.
-La bota que no esté quieta-pidió un mozo.
- ¿De qué mano es tu bollo, Falín?
-Mira, de aquella que se pone colorada.
-Tina, tú se lo diste?
-Ese fanfarrón nada pide, todo lo quita.
-Pues ya puedes cuidarte.
Bailaron las parejas en largas filas
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