... Murió el
pueblo y se respetó su muerte. Nadie pensó en habitar aquellos lugares asolados. Los años hicieron de él la tumba que ya era.
Acotaron los vecinos de los otros
pueblos aquellos parajes como un
campo santo. Y descubrieron, tras dirimir las misteriosas razones de aquel suceso, la reseca piel de una sacabera en las muelas del
molino: la huella de aquella
sombra negra y amarilla que habría vertido la ponzoña de su muerte en la harina del
pan del Santo............... FIN.