Nos encontramos tú y yo en el vacío de la
noche.
Ese terrible vacío que llena el alma en los momentos de oscura soledad, de ensordecedor silencio, de quietud interminable.
Nos encontramos tú y yo huyendo de la irremediable realidad del hombre, aterradora realidad que aflora en las
noches calladas...
Allí nos reconocimos como dos almas perdidas que se han encontrado para amarse profundamente.
Cuando miro tus ojos dulces logro ver un profundo estanque lleno de lágrimas y veo reflejados
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