Montes erguidos hacia el infinito
que soportáis tempestades y vientos,
Y aún así, continuáis altaneros,
orgullosos, impávidos, quietos.
Extendéis vuestro serio señorío
en laderas embellecidas de silencio,
pese a eso, aunáis secretos,
enigmas, interrogantes, misterio.
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