¡Pobre alma sola!, no te entristezcas,
deja que pasen, deja que lleguen
la
primavera y el triste
otoño,
ora el estío y ora las nieves;
que no tan sólo para ti corren
horas y meses;
todo contigo, seres y mundos
de prisa marchan, todo envejece;
que hoy, mañana, antes y ahora,
lo mismo siempre,
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