Es una pena porque aunque sea una
costumbre que no es nuestra, permite a los niños divertirse junto a sus padres, familiares y
amigos... lástima que no faltan los pajarones de siempre que inevitablemente, hechan a perder una
tradición que no es más que un
juego de niños... lo único que podemos hacer es ser prudentes y no confiar en nenes que pesan más de 40 kilos, no arrastran la bolsa del
pan y saben cruzar la
calle solos... dicen que Juan Segura vivió muuuuuchos años...
Un abrazo