La leyenda del buen samaritano. Esta
historia arranca cuando una
familia de clase media, de cualquier ciudad, le roban un
coche. Tras poner la correspondiente denuncia, al cabo de dos semanas, suelen recibir una carta al domicilio que dice más o menos esto:
Estimado Señor,
Ante todo pedirle mil disculpas por el robo de su coche. Yo tan solo lo tomé prestado ante una situación, que de verdad le prometo que era de vida o muerte. Le ruego sepa perdonármelo.
El coche está aparcado en la
calle ... (ver texto completo)