Corría el mes de diciembre y había una bufa de mil demonios. El
cielo está cubierto con unas nubes de
color gris blanquecino.
Apenas falta unos segundos para ser las tres de la tarde, y unos niños van entrando en la
escuela quitándose el pasamontañas y los guantes o manoplas de lana. Dejando las madreñas al lado de la carbonera, se llamaba así, aunque allí nunca había habido carbón, sólo leña de roble.
- Venga, entrar rápido e ir acercándoos a calentaros, hace un frío que pela, hoy he puesto la
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