Para ir hacia el río Negro desde Folloso se salía por la Fragua y detrás del prao Otoño se seguía el camino por los Campares de los Molinos y en su inicio había una bifurcación. El camino de la izquierda te introducía en el Oseo que te llevaba a Llamasdequintas y cuando el terreno se volvía infranqueable, rompía a la derecha y desembocaba en el Toral a coger el que venía de la Escuentra y te llevaba a Villamil y dejando los praos de Santibáñez a la derecha segías el camino y llegabas al puente de
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Hola Peña, como siempre muy bien descrito, solo añadir que además de lo percibido con los ojos y los oídos, en el
molino también se sentían de una manera especial los olores, aún percibo ese olor especial de la harina y salvado recién molido.