Me gusta mucho este poema aunque es demasiado breve. Me alegra leerte Antonio.
¡Ay! ¿quién alcanza a pilar en sus correrías cotidianas? en su
casa estarán un poco mareados de tanto verla ir, venir, correr, entrar, salir, llevar
comida al
parque, escribir en la pc... es incansable. Parece un remolino con polleras, su vitalidad es envidiable.
¡
felices días! Nelba