Ese relato tan bonito que has puesto recordando a tu padre: Pío Diez, en el que rememoras el episodio de los lobos que le siguieron en aquella ocasión durante la ventisca de
nieve que le sorprendió a su vuelta a
casa después del duro trabajo de la
mina, me ha emocionado, haciéndome recordar todas aquellas personas que, como tu padre, se desplazaban diariamente a
Canales, La Magdalena, Otero de las Dueñas, Garaño, etc… para ganarse el jornal en las diversas empresas que entonces había.
La labor
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