Querido Pedro, ni soy inocente ni busco un llobu, quiero encontrarme con mi lobo, si, Eloína, con el del cuento, con el que tiene ojos grandes para verme mejor y manos grandes para abrazarme mejor. Los otros, a los que se refiere Manolo, no me interesan, ya topé unos cuantos por los diferentes caminos que recorrí y ya ves, dice Manolo que siguen persiguiendo cestas, pobres hambrientos. Mi lobo, Manolo, no está hambriento, no corro peligro si me tropiezo con él, soy yo la que lo necesito, de todos ... (ver texto completo)