EL
CEMENTERIO DE
POLVOREDO NO DA MIEDO por eso los niños nos pasábamos las tardes de
primavera y
verano "jugando a
casas" alrededor del mismo y del campanín y caminando por la tapia, esperando las veceras de corderos,
ovejas,
cabras, etc. Y.. Viendo huesos, muchos huesos en el osario que se hallaba a la izquierda de la entrada. Cada vez que se abría una sepultura nueva, huesos nuevos... Calaveras nunca he visto, la verdad.
Cuando por los años 50 se quemó la
iglesia y parte del piso, de tabla de
... (ver texto completo)