Probablemente una buena parte de los que lean cada domingo la placa que hay en el atrio de la iglesia de Vegarienza que dice que fue restaurada en 1951 cuando era ecónomo don Abundio, no recordarán al ecónomo restaurador. Era una época en Vega en la que casi sin excepción, cada cual exteriorizaba la pertenencia a un estamento social exhibiendo un tocado propio. Los guardias civiles con el tricornio, el guardarríos con su visera caqui, el cura con su bonete y el resto con boina o pañuelo según sexos. ... (ver texto completo)