Se llamaba Mora (bueno esto me lo he inventado porque mi mente en aquellos tiempos solo estaba para caramelos), y llegó a Ricuevas por la tarde, una vez (y como de costumbre), dejó atrás (con el resto del rebaño), El Villar, Los Tagarros, y La Mallada, pues lo habitual era que sus amos las dejasen por la mañana en el Truchero y fuesen a recogerlas al atardecer a Santa Colomba o a Trigal, una vez ellas habían realizado la travesía especificada, con el fin de llenar su barriga de pasto fresco que más ... (ver texto completo)