Hola Peña, como siempre da gusto leer tus relatos, sobre el fumar, yo recuerdo hacer que fumaba con una grameta, creo que era el palo de la flor del gamón seco, como era poroso, chupábamos y parecía que fumábamos, sin encender, claro, si te veían jugar con fuego decían que por la noche que no se que pasaba....
El fumar de verdad en mi caso llego cuando aterrice en esta "gran ciudad", estaba de moda.... incluso recuerdo que tragaba el humo y decía, "el buen fumador que sabe fumar echa el humo después
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Hola Raquel, hola Candileja.
Con los relatos de Peña ocurre una cosa, los que vivisteis experiencias parecidas en la niñez, pues leerlos os lleva de nuevo a revivirlas, pero lo verdaderamente valioso, es que, los que no vivimos nada parecido, también nos sentimos inmersos en ese mundo. Los relatos transmiten muchísimas sensaciones en pocas palabras. Yo creo que he llegado a comprender un poco la esencia de Omaña, gracias a Peña. Sin idealizaciones. Con toda su dureza, pero también con toda su belleza....
Y paro... que ya he escrito mucho.:-)
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