Folloso no había surgido a la orilla de un
río, ni tan siquiera a la orilla de un arroyo permanente, sino entre el abundante arbolado en la ladera solana de los
montes de Arriba, mirando a los de Abajo y aprovechando el
agua fresca y abundante de las
fuentes concentradas en aquella soleada ladera que las dos principales tambien se llamaban como los montes: de Arriba y de Abajo.
Estábamos entre dos
ríos, el Negro y el Omaña. El Omaña, era el río grande y no nos pertenecía. Estaba un poco más alejado
... (ver texto completo)