Yo no siento deseos de
pescar en los mares:
me gustan más los
ríos que alejan mis pesares,
cuyas corrientes puras y tranquilas contemplo,
y procuro en la vida imitar ese ejemplo;
con
amigos y extraños cumpliendo mi deber,
y lamentando culpas que pude cometer.
Y cuando al pescar veo que, como fascinada,
la asustadiza trucha sale tras la carnada,
pienso que cuán mezquinas son, a veces, las cosas
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