Durante algunos minutos, el enterrador permaneció mirando hipnotizado la tumba expoliada; no daba crédito a lo que veía, la escena era mas propia de una pelicula de terror o una novela de misterio, pero era real, muy real.
El difunto, ahora desaparecido, era un joven inmigrante portugués que había sufrido un accidente en El Carraspal la semana anterior. El enterrador lo conocia, no tenian gran amistad pero habian coincidido en varias ocasiones en el Bar Negro o por casa de Arsenio, incluso en una ... (ver texto completo)
El difunto, ahora desaparecido, era un joven inmigrante portugués que había sufrido un accidente en El Carraspal la semana anterior. El enterrador lo conocia, no tenian gran amistad pero habian coincidido en varias ocasiones en el Bar Negro o por casa de Arsenio, incluso en una ... (ver texto completo)