Mi madre fue muy imaginativa y con una cierta visión del mundo. No era una gente culta pero era incurablemente romántica y me inició en las novelas de viajes. (...) Mi madre leía mala literatura, no era culta pero su imaginación me abría otras
puertas. Teníamos un
juego: "Mirar el
cielo y buscar la forma de las nubes e inventar grandes historias. " Esto ocurría en Banfield. Mis
amigos no tenían esa suerte. No tenían madres que mirasen las nubes.
Julio Cortazar