La insoportable crudeza de la pregunta de la silla
Confieso que me supera el tema de los hijos robados. Confieso que apago la televisión, que me parece obscena la monja que entra a los
juzgados, que no puedo entender a un
médico que haya jugado a esta terrible
historia... Confieso que miro a los chavales que duermen tranquilos y me produce escalofríos.
Pienso en esa frase que tantas veces he escuchado a algunas mujeres tristes, las que han enterrado a un hijo, y todas coinciden en que esa
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