MANZANEDA DE OMAÑA: La historia de final conocido aunque no lo pareciera...

La historia de final conocido aunque no lo pareciera


Aquellas Semanas Santas te metían el corazón en un puño. Sabías que el domingo resucitaba pero la verdad es que no lo parecía el viernes de dolor cuando con gran solemnidad el cura convocaba a monaguillos y feligreses para tapar los santos con telas moradas, para recoger la cuerda que mueve las campanas, para probar el sonido de las carracas.

La parte teatral era digna del más prestigioso de los escenógrafos. El cura tumbado boca abajo en los oficios del Viernes Santo impresionaba, los ritos de tinieblas sobrecogían, las carracas rompían la noche con estruendo.

¿Cantar en el bar? Ni se te ocurriera.

La parte político/religiosa de nuestras infancias entraba con sangre, como la letra. Los cines cerraban, la televisión insistía en Ben Hur y Los diez mandamientos, las emisoras de radio recogían los sonidos de los tambores con una potencia que te dejaba pegado al cristal en el que aparecían los nombres de todas las emisoras y que, curiosamente, la primera era Radio Vaticano.

No es extraño que recibieras con una enorme alegría casi personal aquellas campanas volteadas al aire a las doce en punto de la noche del sábado, cuando anunciaban que Cristo había resucitado de entre los muertos.

La verdad es que lo sabías, pero da la impresión de que casi lo llegabas a dudar, cada año.

¿Titanic?, una pijadina a su lado.

http://www. lacronicadeleon. es/2013/03/25/fotografia. html