Somos así, blancos y negros, con las uñas pintadas o no
Somos así. Tozudos. Hay uvas blancas y uvas negras, hay manos trabajadoras con las uñas pintadas y sin pintar. Da lo mismo, pero se nos ha metido en la cabeza que son diferentes, nos obsesiona que algo sea mejor y peor, que haya valores para los colores, algo que el arco iris jamás dijo.
Y no es real. Es más, no solo hay uvas blancas y negras, las hay también moradas, amarillas, doradas, púrpura, rosadas, marrones o anaranjadas. Como las recogen manos blancas y negras, cobrizas y amarillas... manos trabajadoras.
Tenemos tantas manías con los estatus de los colores que desembarcamos en la paradoja. Así hacemos realidad esa historia que no recuerdo quien cuenta de aquel negro que reflexiona: “Ustedes, los blancos, nacen con un extraño color sin definir. Cuando les golpean en el culete y respiran se ponen de color rosa, al crecer se vuelven blancos, cuando comen copiosamente se ponen morados, al envejecer su piel se torna amarillenta y cuando fallecen adquieren un color grisáceo. Yo nazco negro, soy negro toda la vida, muero negro y, sin embargo, ustedes me definen con el eufemismo de hombre de color”.
Manías que no venían escritas en libro de instrucciones del arco iris. Manías que desconocen los niños blancos que van al cole de la mano de los niños negros y amarillos. Manías de quien al interpretar la vida no se fija en el cesto con uvas de la reciente vendimia.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/10/25/fotografia. html
Somos así. Tozudos. Hay uvas blancas y uvas negras, hay manos trabajadoras con las uñas pintadas y sin pintar. Da lo mismo, pero se nos ha metido en la cabeza que son diferentes, nos obsesiona que algo sea mejor y peor, que haya valores para los colores, algo que el arco iris jamás dijo.
Y no es real. Es más, no solo hay uvas blancas y negras, las hay también moradas, amarillas, doradas, púrpura, rosadas, marrones o anaranjadas. Como las recogen manos blancas y negras, cobrizas y amarillas... manos trabajadoras.
Tenemos tantas manías con los estatus de los colores que desembarcamos en la paradoja. Así hacemos realidad esa historia que no recuerdo quien cuenta de aquel negro que reflexiona: “Ustedes, los blancos, nacen con un extraño color sin definir. Cuando les golpean en el culete y respiran se ponen de color rosa, al crecer se vuelven blancos, cuando comen copiosamente se ponen morados, al envejecer su piel se torna amarillenta y cuando fallecen adquieren un color grisáceo. Yo nazco negro, soy negro toda la vida, muero negro y, sin embargo, ustedes me definen con el eufemismo de hombre de color”.
Manías que no venían escritas en libro de instrucciones del arco iris. Manías que desconocen los niños blancos que van al cole de la mano de los niños negros y amarillos. Manías de quien al interpretar la vida no se fija en el cesto con uvas de la reciente vendimia.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/10/25/fotografia. html