MANZANEDA DE OMAÑA: ... a que estamos esperando.....?...

... a que estamos esperando.....?

DEPRESIONES / Germán Valcárcel Río /
El paraíso berciano

actualmente pasear por la noche de Ponferrada es recorrer calles repletas de sombras que no dejan huella, de hombres y mujeres confusos y desvalidos a los que el miedo a la crisis enturbia la mirada; recorrer sus tascas, bares, mesones, restaurantes o locales de copas es entrar en lugares poblados de silencios y soledades. La ciudad más difuminada que nunca, vuelve a estar manchada de sus añejos y característicos tonos apagados, y los negros y grises dejados atrás durante una década de optimismo sin límites, de falsas ilusiones alimentadas de especulación, clientelismo y corrupción.
En El Bierzo ha ocurrido lo que tan bien describió el escritor guatemalteco, Augusto de Monterroso: “Pasan los siglos, caducan las distintas visiones de la vida, pero siempre que el hombre agudiza su conciencia descubre que el monstruo está cerca”. Los habitantes de la comarca olvidaron que no existen transfusiones eficaces de vida para los lugares que agonizan, y esta tierra hace ya tiempo que está recibiendo cuidados paliativos en forma de subvenciones y prejubilaciones. Estos pormenores van dando forma a la historia de un lugar donde paseando por sus calles ya pocos tienen esperanza, aunque en la memoria de muchos todavía pervive el recuerdo de cuando esto era el paraíso berciano.
No, ya no soy ese “agorero aguafiestas sin esperanza” que durante años escribía “columnas llenas de negatividad y resentimiento”, desgraciadamente la realidad ha ido cobrando los contornos que las ya viejas columnas dibujaban. Ponferrada es hoy una ciudad asustada, temerosa por las consecuencias de la crisis, resignada ante las políticas de recortes que pueden marcar la vida de las generaciones venideras. Todo parece condenado a reducirse a nada, a ir desmembrándose ante la mirada impasible de una sociedad asustada. Es lo que termina ocurriendo cuando pasamos mucho tiempo mirando hacia otro lado, o simplemente cuando miramos sin ver.