Mientras están entretenidos no están reunidos
El pueblo llano ya bromea con el complicado destino que vive. Nunca les faltó a las gentes de esta tierra capacidad para reírse de su propio mundo y sensatez para lamerse sus heridas sin abrir más las llagas.
No se puede entender de otra manera la conversación de dos paisanos mientras observan uno de los numerosos actos sanfroilaneros que estos días se suceden, viejos ritos y tradiciones seculares que decían los clásicos, grabadas en los teléfonos móviles o enviadas por el iPhone a cualquier rincón del ancho mundo.
– ¿Qué te parece? Míralos ahí todos juntos, a su puta bola, que guapos y que bien vestidos, con sus banderas y sus pendones, que no les falta detalle.
– Déjalos, déjalos, mucho mejor tenerlos entretenidos que reunidos, en este rato que están aquí no sube el pan.
– ¿No habrán dejado a nadie de guardia?
Sería denunciable de oficio.
Lo cierto es que estas fiestas froilaneras de carros y carretas, de moros y cristianos, de aluches y bolos, de cerámica y artesanos, de curas y síndicos, de morcilla y avellanas, de ferias y mercados, de Los Mágicos y las orquestinas... le han robado espacio a las cajas y los chorizos, de vacas y sin toros, nos han permitido aparcar a un lado la realidad.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/10/04/fotografia. html
El pueblo llano ya bromea con el complicado destino que vive. Nunca les faltó a las gentes de esta tierra capacidad para reírse de su propio mundo y sensatez para lamerse sus heridas sin abrir más las llagas.
No se puede entender de otra manera la conversación de dos paisanos mientras observan uno de los numerosos actos sanfroilaneros que estos días se suceden, viejos ritos y tradiciones seculares que decían los clásicos, grabadas en los teléfonos móviles o enviadas por el iPhone a cualquier rincón del ancho mundo.
– ¿Qué te parece? Míralos ahí todos juntos, a su puta bola, que guapos y que bien vestidos, con sus banderas y sus pendones, que no les falta detalle.
– Déjalos, déjalos, mucho mejor tenerlos entretenidos que reunidos, en este rato que están aquí no sube el pan.
– ¿No habrán dejado a nadie de guardia?
Sería denunciable de oficio.
Lo cierto es que estas fiestas froilaneras de carros y carretas, de moros y cristianos, de aluches y bolos, de cerámica y artesanos, de curas y síndicos, de morcilla y avellanas, de ferias y mercados, de Los Mágicos y las orquestinas... le han robado espacio a las cajas y los chorizos, de vacas y sin toros, nos han permitido aparcar a un lado la realidad.
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