Están locos estos romanos... pues anda que los de León
Están locos estos romanos”, decimos con frecuencia nosotros para hablar de las rarezas (presuntas, como dicen las petardas de la tele) de los demás. Y olvidamos que nosotros mismos sí somos descendientes de los romanos, que levantas una baldosa y aparecen dos romanos.
Tal vez por eso no nos paremos a pensar qué diría alguien que llegara a nuestra ciudad en Semana Santa y nos pillara procesionando a un borracho mientras lanzamos botellas vacías de orujo al aire y versos a la muralla en la que murió un pellejero al que atropelló un camión.
Qué diría alguien que llegara a la histórica plaza de San Isidoro y encontrara a unos curas y unos concejales dando cabezadas y discutiendo por un quítame allá unos ibis desde hace cientos de años, sin arreglarse.
Qué dirían si llegan a Quintana de Fuseros y encuentran a los vecinos en procesión vestidos con su propia mortaja para agradecer que no se la hayan tenido que poner de verdad.
No me quiero ni imaginar el susto si un día se cruzan con los zafarrones de Riello o los guirrios de otros carnavales y fiestas de no guardar.
Como para extrañarse de que en un día de espléndido sol en las fiestas de La Encina haya en la basílica un arca llena de paraguas blancos.
Y nos extrañará que digan que están locos estos romanos, de León.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/09/27/fotografia. html
Están locos estos romanos”, decimos con frecuencia nosotros para hablar de las rarezas (presuntas, como dicen las petardas de la tele) de los demás. Y olvidamos que nosotros mismos sí somos descendientes de los romanos, que levantas una baldosa y aparecen dos romanos.
Tal vez por eso no nos paremos a pensar qué diría alguien que llegara a nuestra ciudad en Semana Santa y nos pillara procesionando a un borracho mientras lanzamos botellas vacías de orujo al aire y versos a la muralla en la que murió un pellejero al que atropelló un camión.
Qué diría alguien que llegara a la histórica plaza de San Isidoro y encontrara a unos curas y unos concejales dando cabezadas y discutiendo por un quítame allá unos ibis desde hace cientos de años, sin arreglarse.
Qué dirían si llegan a Quintana de Fuseros y encuentran a los vecinos en procesión vestidos con su propia mortaja para agradecer que no se la hayan tenido que poner de verdad.
No me quiero ni imaginar el susto si un día se cruzan con los zafarrones de Riello o los guirrios de otros carnavales y fiestas de no guardar.
Como para extrañarse de que en un día de espléndido sol en las fiestas de La Encina haya en la basílica un arca llena de paraguas blancos.
Y nos extrañará que digan que están locos estos romanos, de León.
http://www. lacronicadeleon. es/2012/09/27/fotografia. html